La incomunicación virtual
ISBN papel: 9788494442148
Formato: 150 x 210mm
Fecha de publicación: Diciembre 2015
Páginas: 126
Colección:
Idioma: Español
Edición:
SKU: MARTINEZ-VIRTUAL
6,9916,00

Sinopsis

Hasta finales del siglo xix la proximidad física entre dos personas era una condición necesaria para poder hablar. Si alguien explicaba haber conversado con otra persona se sobreentendía que ambas habían coincidido físicamente, del mismo modo que damos por hecho que para contemplar una exposición de pintura es necesario que en el museo haya luz. Pero la invención del teléfono brindó la posibilidad de conversar sin la presencia física de los interlocutores, y los avances científicos y técnicos han conseguido que la comunicación virtual se haya convertido en nuestros días en un auténtico fenómeno social. Por este motivo es necesario preguntarse: conversar a través del espacio virtual, ¿es también una forma de encuentro interpersonal y social?; para que dos o más personas puedan encontrarse, ¿es suficiente que hablen y conversen virtualmente, o también es necesaria su presencia física?; ¿participar en una comunidad virtual socializa del mismo modo que hacerlo en una comunidad real? Estas son algunas de las preguntas que intentaremos resolver a lo largo del presente libro.

En el transcurso de los siglos la sociedad ha atravesado por etapas que han ido despojando al individuo de la circunstancia de ser un ser social para convertirlo en un ser individual. Entre ellas cabe destacar la modernidad, la Revolución industrial, la división del trabajo y más recientemente el auge del neoliberalismo —que no reconoce más vínculos que el que se establece entre el consumidor y su objeto de consumo—. La conclusión a la que hemos llegado en esta investigación indica que el fenómeno social que representa la comunicación virtual es una fuerza más al servicio de la individualización, encargada de despojar al ser humano de su naturaleza social para convertirlo en un ser individual que pierde de vista los objetivos comunes. Un ser solitario que agacha la cabeza, ajeno a lo que sucede a su alrededor, donde podría observar a otros que, como él, también agachan la cabeza, buscando absurdamente en un instrumento construido de plásticos y metales a alguien con quien poder encontrarse.